Con pérdidas por $172.634 millones y patrimonio neto en rojo, la compañía formalizó su presentación judicial. Sus plantas siguen paralizadas, arrastra default desde mayo y enfrenta un pedido de quiebra de un acreedor.
C elulosa Argentina, la histórica papelera con más de 100 años de trayectoria, entró en una etapa crítica que pone en jaque su continuidad. Tras meses de default, plantas paralizadas y una reestructuración de deuda fallida, el directorio resolvió presentarse en concurso preventivo de acreedores para intentar evitar un desenlace desordenado.
Los números del último balance no dejan margen para el optimismo: la empresa acumuló pérdidas por $172.634 millones, una caída de ingresos del 44%, un EBITDA negativo de $20.146 millones y un patrimonio neto en rojo de $23.774 millones, lo que la dejó en situación de quiebra técnica.
En definitiva, Celulosa Argentina enfrenta un escenario límite: sin producción, sin caja y con un default sin resolver, la compañía entró en concurso de acreedores mientras se multiplican las presiones judiciales y financieras. El futuro inmediato dependerá de conseguir inversores externos, alcanzar un acuerdo con los acreedores y recomponer su capital de trabajo antes de que el colapso sea irreversible.